La reciente inspección al Ministerio de Salud evidenció expedientes físicos, procesos manuales y sistemas desconectados. Frente a este escenario, la ingeniería peruana propone un Estado interoperable, con datos confiables e inteligencia artificial aplicada para reducir la burocracia y mejorar los servicios al ciudadano.

Las imágenes de oficinas donde desbordan expedientes físicos, procesos manuales y sistemas que no comparten información, expuestas durante la reciente inspección al Ministerio de Salud (Minsa), volvieron a poner sobre la mesa uno de los principales desafíos del Estado peruano: la transformación digital sigue siendo una tarea pendiente. Para el Consejo Departamental de Lima del Colegio de Ingenieros del Perú (CIP Lima), el problema no radica únicamente en la falta de digitalización, sino en la escasa capacidad del Estado para gestionar sus datos de manera integrada.
Esta preocupación se refleja en un indicador citado en el Eje 9: Transformación Digital, Inteligencia Artificial y Gobierno Inteligente de la Hoja de Ruta de la Ingeniería para la Gobernabilidad. La Estrategia Nacional de Gobierno de Datos 2026–2030 (ENGD) evaluó una muestra de ocho entidades públicas de referencia y obtuvo un promedio de apenas 1,57 sobre 5, en madurez de gobierno de datos, ubicándolas entre los niveles «Inicial» y «En desarrollo».
El diagnóstico evidencia que las iniciativas de gobierno de datos aún no se encuentran completamente formalizadas ni estandarizadas, situación que limita la interoperabilidad entre instituciones y la modernización de los servicios públicos para beneficio del ciudadano.
Cuando el Estado no comparte sus datos, el ciudadano paga las consecuencias
La ENGD identifica debilidades como la ausencia de estrategias formales de datos, sistemas que operan de manera aislada, escasa estandarización de la información, programas incipientes de calidad de datos y limitada gestión del cambio. Estas brechas generan duplicidad de registros, reprocesos y mayores tiempos de atención, obligando en muchos casos a que los ciudadanos trasladen documentos entre instituciones porque las plataformas del propio Estado no intercambian información entre sí.
La Hoja de Ruta sostiene que incorporar inteligencia artificial sin resolver previamente estos problemas estructurales solo automatizaría procesos ineficientes. Por ello, plantea que la transformación digital debe comenzar fortaleciendo el gobierno de datos, la interoperabilidad entre entidades y la estandarización de procesos, para luego incorporar tecnologías que realmente mejoren la calidad de los servicios públicos y la experiencia de los ciudadanos.
La propuesta de la ingeniería para los primeros 100 días
Como parte de las acciones prioritarias, la Hoja de Ruta propone elaborar una línea base nacional de madurez digital, inventariar los sistemas de inteligencia artificial y automatización existentes, identificar los datos críticos del Estado, designar responsables de gobierno de datos en cada entidad, aprobar una arquitectura común para los nuevos proyectos tecnológicos e implementar indicadores que permitan medir la reducción de tiempos, costos y errores en la atención al ciudadano.
El decano del CIP Lima, Ing. CIP Edwin Chavarri, afirmó: «La transformación digital no empieza comprando inteligencia artificial. Empieza cuando el Estado organiza sus datos, integra sus sistemas y rediseña sus procesos para que la tecnología realmente simplifique la vida de los ciudadanos y no reproduzca la burocracia que hoy conocemos.»
Presentación oficial de la Hoja de Ruta
Estas y otras propuestas serán presentadas durante la conferencia de prensa de la Hoja de Ruta de la Ingeniería para la Gobernabilidad, que se realizará el próximo martes 11 de agosto, a las 9:30 a. m., en la sede del CIP Lima (calle Barcelona 290, San Isidro). En esta actividad, el CIP Lima expondrá las principales soluciones técnicas que la ingeniería peruana plantea para modernizar el Estado, fortalecer la gestión pública y construir servicios más eficientes, transparentes y centrados en las personas.











