El Ing. Lizandro Rosales, vocero de la institución, advierte que el desabastecimiento por 14 días es apenas el primer síntoma de un problema estructural que podría impactar el GLP, la electricidad y la economía nacional.

La suspensión del Gas Natural Vehicular (GNV) por 14 días ha generado preocupación inmediata en transportistas y ciudadanos. Sin embargo, para el Ing. CIP Lizandro Rosales, presidente del Capítulo de Ingeniería Mecánica y Mecánica Eléctrica (CIME) del Consejo Departamental de Lima del Colegio de Ingenieros del Perú (CIP Lima), lo que estamos viendo es apenas la superficie de un problema mucho más profundo.
Durante su participación en el programa “Exitosa Informa”, advirtió que la crisis no se limita al desabastecimiento en Lima, sino que podría extenderse al GLP, comprometiendo otros sectores estratégicos. “No solamente es el desabastecimiento del gas natural en Lima. Existe también un riesgo de desabastecimiento futuro del GLP”, alertó.
Asimismo, expresó su preocupación por la falta de información técnica clara sobre el origen del incidente que paralizó el sistema, señalando que hasta el momento no existe una explicación contundente que determine el mecanismo exacto de la falla. En ese contexto, el plazo de 14 días anunciado por el Ejecutivo debe analizarse con cautela, ya que, sin un diagnóstico preciso sobre la magnitud real del daño, cualquier estimación podría resultar insuficiente.
Propuestas del CIP Lima
Frente a este escenario, el CIP Lima ha planteado propuestas técnicas concretas orientadas a corregir las debilidades estructurales evidenciadas por la crisis. Entre ellas, la instalación de una Mesa Técnica Nacional de Planificación Energética, el diseño de un Plan Nacional de Redundancia Energética y la implementación de almacenamiento estratégico regional.
En medio de una coyuntura marcada por la incertidumbre, el mensaje del especialista es claro: el Estado no puede operar bajo un esquema energético frágil. Se requieren reformas estructurales que garanticen continuidad, resiliencia y seguridad como política de Estado.
Dependencia de un solo ducto
Rosales explicó que el Perú depende prácticamente de un único eje de transporte de gas desde Camisea hasta Lima. La paralización del Gasoducto Sur Peruano dejó al país sin un sistema alterno robusto. Esa fragilidad estructural es la consecuencia directa de la ausencia de planificación energética de largo plazo.
El impacto podría sentirse en el recibo de luz
La crisis no se limita al transporte. Muchas centrales eléctricas operan con gas natural. Si no hay gas, deberán migrar al diésel, un combustible que el Perú importa en un 75%. El efecto podría ser inmediato: “El costo de generación eléctrica podría pasar de 60 dólares por megavatio hora a más de 250 dólares”.
Eso significa mayor presión sobre tarifas, encarecimiento de la producción y pérdida de competitividad en sectores estratégicos como minería, manufactura y agroindustria.
La raíz del problema: falta de política de Estado
Para el vocero del CIP Lima, la crisis actual no es coyuntural, sino el resultado de años sin una política energética sostenida. “No hay planificación energética y no hay una política de Estado. Cada ministro llega con su propia visión y el país no tiene una hoja de ruta”.
El especialista recordó que el sistema energético debe ser robusto y resiliente frente a fallas mecánicas, eventos climáticos extremos o contingencias externas.
Lee el pronunciamiento completo: https://ciplima.org.pe/?p=52778










