Se destacó el aporte histórico de las ingenieras al desarrollo de la sociedad y promovió nuevas miradas sobre la gestión emocional, la inclusión y la construcción de entornos laborales más humanos y sostenibles.

En el marco del Día Internacional de la Mujer en la Ingeniería, el Consejo Departamental de Lima del Colegio de Ingenieros del Perú (CIP Lima) realizó una conferencia conmemorativa que reunió a profesionales y miembros de la Orden para destacar la contribución de las mujeres al desarrollo de la ingeniería y analizar los desafíos y oportunidades vinculados al fortalecimiento del liderazgo y la participación femenina en esta profesión.
Esta conmemoración, impulsada a nivel mundial desde 2014 y celebrada actualmente en más de cien países, busca visibilizar el aporte de las ingenieras, fomentar vocaciones en las disciplinas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) e inspirar a las nuevas generaciones a participar activamente en la creación de soluciones para el desarrollo sostenible.
Durante la ceremonia de inauguración, la directora protesorera del CIP Lima, Ing. CIP Ana Mercado, resaltó la importancia de generar mayores oportunidades para la participación femenina en todos los ámbitos de la ingeniería. “Contar con la mirada, experiencia y vocación de más mujeres en nuestras aulas, laboratorios, oficinas y obras no es solo cuestión de justicia, sino una condición necesaria para diseñar respuestas más completas y sostenibles a los desafíos actuales”, señaló.
A su turno, la directora tesorera del CIP Lima, Ing. CIP Lourdes Carreras, recordó que la ingeniería contemporánea demanda no solo excelencia técnica, sino también capacidades humanas que permitan afrontar retos cada vez más complejos. “La ingeniería del futuro necesitará máquinas más inteligentes, pero también personas más conscientes, más colaborativas y más humanas”, expresó durante su mensaje de bienvenida.
La conferencia central estuvo a cargo de la Ing. CIP karla Mansilla, especialista en inteligencia emocional y liderazgo, quien profundizó en el papel de la sostenibilidad emocional como una competencia estratégica para fortalecer la resiliencia, la empatía y la capacidad para conducir equipos, elementos esenciales en entornos organizacionales cada vez más complejos.
A través de ejercicios participativos y reflexiones prácticas, la experta destacó la relevancia de reconocer y gestionar las emociones para construir organizaciones más saludables, fortalecer la confianza y mejorar la toma de decisiones en entornos profesionales de alta exigencia.
















